Los primeros pasos

Se escucha un carruaje. Si fue un carruaje, o quizá mintieron. Por la ventana, a través de mi reflejo, veo venir a Carlos demasiado lento. Sabe que no lloverá, a pesar de la incipiente tormenta que hace temblar el cristal. Las nubes corren demasiado. Me ve en la ventana y contorsiona el rostro. Me provoca pánico.
Enseguida, en el centro de la sala, me increpa:
–¡Nunca la primera vez!

Convierte mi lagrimal en un torbellino, sólo veo los cuadros de mi delantal, borrosos.
Duermo cuando sale. Al reabrir los ojos, veo a mi tía anunciando la cena. La ya respetable cena, por enésima vez acontecida.
Me siento a la mesa y carraspeo. Y el talante reprobatorio de los comensales me grita algo similar en silencio. No debo salir al bosque. Tampoco esta noche. Desde la cama oigo la lluvia apedreando el tejado. ¿No lo haré nunca?

(Relato encontrado entre mis papeles, totalmente olvidado.)

Acerca de I.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: